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Situaciones que se repiten

¿Cambiar de trabajo para volver a lo mismo?

Quizá hayas cambiado de empresa buscando una forma distinta de trabajar y, unos meses después, vuelvas a reconocer aquella escena que te llevó a marcharte, con otras personas alrededor y la pregunta de cómo has llegado otra vez hasta ahí.

Redacción Cambyos

Una mujer junto a una ventana se toma un momento con un cuaderno.
Imagen conceptual creada para Cambyos.

Quizá recuerdes la ilusión con la que llegaste al nuevo trabajo, cuando todavía necesitabas preguntar dónde se guardaban las cosas y conocer a las personas con las que compartirías el día, mientras la distancia con el empleo anterior te permitía imaginar una etapa diferente.

Durante aquellas primeras semanas pudo haber cambios que agradecías, como un trayecto más cómodo o unas tareas que despertaban tu curiosidad, hasta que una tarde volviste a llevarte trabajo a casa y reconociste el gesto de abrir el ordenador después de cenar.

Ese momento puede traer algo más que cansancio, porque junto al encargo pendiente aparece el recuerdo de lo que esperabas dejar atrás y quizá te sorprendas pensando para qué ha servido marcharte si vuelves a pasar la noche de una manera tan conocida.

Alguien cercano podría recordarte que ahora cobras más o que al menos has cambiado de ambiente, y puede que valores esas mejoras mientras sigues echando de menos aquello que tenía importancia para ti cuando empezaste a buscar otra oportunidad.

A veces la sensación de haber vuelto a lo mismo nace precisamente de esa diferencia, porque el cambio ha mejorado partes de tu vida y ha dejado pendiente la que más necesitabas atender, como disponer de tiempo propio al terminar o sentir interés por lo que haces durante la jornada.

También puede ocurrir que disfrutes del contenido del trabajo y lo que se repita sea la incertidumbre de cada mañana, cuando llegas con una tarea prevista y pronto descubres que tendrás que organizarte alrededor de peticiones que otras personas han decidido por ti.

En una situación así, cambiar de actividad podría ofrecerte muchas novedades y mantener intacta esa dificultad, del mismo modo que seguir en tu profesión dentro de una organización diferente podría permitirte trabajar con unos acuerdos que encajaran mejor contigo.

El parecido merece atención, aunque todavía quede por comprender qué lo ha producido, porque dos tardes que terminan frente al ordenador pueden venir de recorridos distintos y la sensación de reconocerlas suele llegar antes que la explicación.

Quizá en el empleo anterior las jornadas se alargaban desde el principio y en este hayas trabajado a gusto durante meses, hasta que aumentaron los pedidos y el equipo siguió siendo el mismo, con encargos adicionales que fueron ocupando el tiempo que antes tenías disponible.

Puede suceder también que hayas vuelto a aceptar una responsabilidad pensando que duraría unas semanas y más adelante descubras que se ha convertido en parte habitual de tu puesto, mientras empiezas a recordar qué hablasteis al asumirla y qué respuesta encontraste cuando intentaste revisarla.

Lo que tú decidiste forma parte de esa historia junto con los recursos que tenías y las decisiones de quienes organizaban el trabajo, por lo que comprender tu participación exige mirar también qué margen existía y quién podía cambiar las condiciones que estabais viviendo.

Si te has marchado de varios lugares con una sensación parecida, quizá empieces a desconfiar de tu criterio al elegir y te cueste ilusionarte con otra posibilidad, especialmente cuando recuerdas que las anteriores también parecían prometedoras mientras las mirabas desde fuera.

Esa duda puede convivir con el reconocimiento de lo que sí supiste cuidar, como buscar una mejora cuando algo te pesaba o aprovechar una oportunidad con la información que tenías entonces, dejando espacio para comprender después aquello que solo se hizo visible al vivirlo.

También cuentan las etapas en las que trabajaste a gusto, incluso si ocurrieron dentro de una empresa de la que acabaste marchándote, porque recordar qué disfrutabas allí puede ayudarte a reconocer con más precisión qué estás echando de menos ahora.

La pregunta de si cambiarás para volver a lo mismo queda así vinculada a algo que merece conocerse mejor, desde qué situación reconoces hasta qué esperabas encontrar cuando te fuiste, con la posibilidad de que esa exploración te permita mirar tu siguiente decisión con una referencia más cercana a tu vida.

Para seguir explorando

Si al leer has recordado una escena de tu trabajo, puedes contar qué estaba ocurriendo y qué esperabas que fuera diferente cuando cambiaste, dejando que ese ejemplo te ayude a poner palabras a lo que quieres comprender.