Si la propuesta recibió comentarios favorables y pasasteis al siguiente asunto, puede que empezaras a prepararla mientras tu compañero esperaba una aprobación expresa, por lo que al retomar el encargo necesitáis aclarar quién tiene autoridad para confirmarlo y qué decisión falta.
Si van a participar varias áreas, conviene conocer qué puede comprometer cada persona y qué tendrá que consultar después, porque así podréis preparar la información que necesita quien autoriza el siguiente paso y dejar claro cuándo se espera su respuesta, en vez de dar por resuelta una decisión que depende de alguien ausente.
Durante el encuentro pueden aparecer cuestiones que merezcan otra conversación, especialmente si afectan a personas que están fuera de la reunión, y recogerlas para retomarlas con ellas ayuda a conservar lo que han aportado, mientras volvéis al asunto que sí podéis tratar y comprobáis qué falta para resolverlo.
Antes de terminar podéis repasar qué hará cada parte a continuación y dejarlo escrito donde lo encontrarán quienes necesitan esa información, porque unas líneas bastan si permiten entender el acuerdo y distinguirlo de lo que sigue pendiente, algo que resulta especialmente útil para el compañero que entrará en el siguiente turno.
Si la tarea sigue parada, recuperad el acuerdo con quien tenía que continuar y preguntad qué necesita para ponerse a trabajar, de manera que la siguiente conversación sirva para conseguir el material o la autorización que ha quedado pendiente.
Antes de cerrar, pedir a cada persona que explique qué hará después permite escuchar las dudas sobre plazos o autorizaciones cuando todavía estáis juntos y podéis aclararlas, para salir con un acuerdo que todos entiendan de la misma manera.
También conviene saber qué ocurrirá si cambia una condición sobre la que habéis decidido, porque si una entrega depende de recibir material de otro equipo, por ejemplo, podéis acordar a quién se avisará cuando se retrase y quién revisará el plazo, para que ese imprevisto encuentre una respuesta preparada en lugar de quedarse esperando hasta la siguiente reunión.
El registro puede ser sencillo y estar en el lugar donde ya consultáis el trabajo, siempre que lo encuentren las personas que deben utilizarlo, aunque mantener varias versiones en mensajes diferentes puede devolveros a la confusión inicial, por lo que merece acordar dónde quedará la decisión vigente y cómo se avisará a los afectados cuando haya un cambio.
En la siguiente reunión podéis recuperar un acuerdo y preguntar si permitió empezar a trabajar, para incorporar al próximo encargo la fecha, la autorización o el dato que hayáis echado de menos al utilizarlo.
Cuando haya personas en distintos turnos o lugares, pregunta cómo recibirán lo acordado y cuándo podrán plantear una duda, para que el cierre de la reunión incluya a quienes continuarán el trabajo aunque hayan estado ausentes y necesiten conocer el motivo de una decisión.
Si durante el encuentro aparece una idea interesante que aún requiere estudio, dejad claro qué necesita averiguarse y quién se ocupará de traer esa información, para conservarla como propuesta hasta que las personas con responsabilidad puedan valorarla.
Al preparar otra reunión, recuperad únicamente los asuntos que necesitan una decisión o una conversación compartida, de manera que el tiempo permita resolver preguntas concretas y saber qué podrá hacer cada persona cuando termine.
Recuperar una decisión reciente
Recupera una reunión y contrasta con quienes iban a colaborar contigo lo que entendiste que harías después, para aclarar cualquier diferencia y dejar el acuerdo donde todos podáis consultarlo.
