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Amistad y vida social

Hacer amigos cuando todos parecen tener la agenda llena

Puede que lleves varios meses en una ciudad y ya sepas dónde comprar buen pan, aunque todavía eches de menos a alguien a quien llamar para dar un paseo, sobre todo cuando te despides de una persona con la que has estado a gusto en una actividad y te quedas con ganas de continuar la conversación tomando un café.

Redacción Cambyos

Un hombre y una mujer conversan caminando con sus carpetas de dibujo por una calle donde hay una terraza de café.
Imagen conceptual creada para Cambyos.

Pensar en el último plan que te habría apetecido compartir puede ayudarte a reconocer qué compañía echas de menos y a quién te gustaría proponérselo, porque quizá ya tengas con quien practicar una afición y estés buscando esos ratos de conversación que antes surgían al salir de clase o al encontrarte con una amistad cerca de casa.

Cuando vuelves a coincidir con alguien, preguntarle por aquello que te contó puede dar continuidad a una conversación que ambos disfrutasteis y, si os apetece seguir hablando, abrir la posibilidad de proponer un café al terminar, dejando que cada uno exprese qué le viene bien.

Si esa tarde ya la tiene ocupada, podéis buscar otro momento cuando a ambos os apetezca, prestando atención a cómo continúa el contacto y a lo que expresa sobre la relación, incluido que prefiera compartir únicamente la actividad en la que os habéis conocido.

Tal vez una amistad apenas proponga planes y encuentre tiempo para escucharte cuando lo necesitas, mientras con otra persona eches de menos algún gesto después de meses intentando quedar, por lo que mirar cada relación por separado puede ayudarte a contar qué te gustaría compartir y escuchar cómo la vive quien está al otro lado.

Con las amistades de antes quizá os ayude recuperar una costumbre pequeña que encaje en vuestros horarios actuales, como hablar al salir del trabajo un día concreto, para seguir encontrándoos mientras conoces a otras personas y disfrutas de la actividad que has elegido aunque los vínculos tarden en crecer.

Si echas de menos a una amistad con la que llevas meses intentando reservar una tarde entera, puedes proponer una llamada breve que os permita saber cómo estáis y qué ha cambiado en vuestras vidas, para descubrir juntos qué forma de retomar el contacto os vendría bien ahora.

Puede que en un grupo encuentres a alguien con quien te apetezca quedar también por vuestra cuenta y que esa relación vaya tomando su lugar junto a los encuentros semanales con los demás, a medida que conozcáis qué os gusta compartir y el tiempo que cada uno desea dedicarle.

Si una invitación lleva días pendiente de respuesta, puedes seguir con los planes que te apetezcan mientras decides cuánto tiempo deseas dedicar a ese contacto, porque tal vez la conversación se retome más adelante o prefieras dejar la iniciativa en la otra persona, y si volvéis a veros, podréis conocer qué os apetece compartir entonces, respetando que vuestros ritmos y vuestras ganas puedan ser diferentes.

El lugar que eliges para conocer gente también influye en las ocasiones de conversar, porque una actividad en la que os veis con continuidad puede permitir retomar lo hablado otro día, mientras un encuentro puntual quizá te guste por sí mismo y termine al despedirte, con espacio para disfrutar de ambas experiencias según lo que busques en ese momento.

Cuando te apetezca proponer algo, puedes elegir un plan concreto y sencillo que también te guste hacer, como visitar una exposición o pasear después de clase, para que la invitación permita conocer las ganas del otro y encontrar una forma de compartir tiempo que os venga bien.

Una invitación posible

Recuerda una conversación que te gustaría continuar y piensa en un plan que te permita retomarla, para proponerlo si te apetece y conocer qué le gustaría compartir a la otra persona a partir de su respuesta.