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Deseos y sentido

Has llegado hasta aquí y te preguntas qué quieres ahora

Quizá hayas alcanzado algo que llevabas años persiguiendo y, mientras quienes te quieren lo celebran, te descubras pensando en aquel viaje o en las tardes con amigos que fuiste dejando para después, con ganas de recuperar ese espacio ahora que puedes disfrutar de lo conseguido y empezar a preguntarte cómo quieres vivir esta etapa.

Redacción Cambyos

Un hombre retira la tela que cubría un piano y prueba unas teclas con una sonrisa tranquila.
Imagen conceptual creada para Cambyos.

Mientras te acercabas a esa meta quizá organizabas la semana contando con lo que necesitabas hacer para alcanzarla, por lo que ahora puede venirte bien volver a mirar cómo transcurren tus días y reconocer qué disfrutas de la vida que has construido, dónde estás dedicando más tiempo del que esperabas y a qué te gustaría hacerle sitio.

Quizá te cueste contar esas preguntas porque temes que parezca que estás quitando valor al esfuerzo o a quienes te ayudaron, aunque puedes estar agradecido y echar de menos una actividad que abandonaste hace tiempo, o desear ver con más calma a alguien importante, de modo que hablar de esas cosas concretas puede acercar la conversación a lo que te ocurre, más allá de explicar si estás satisfecho en general.

Si al decir que quieres algo más estás pensando en una tarde para aprender música, puedes describirla para que quien te escuche comprenda qué echas de menos y podáis conversar sobre el compromiso que habría que reorganizar para darle sitio.

Recordar cómo viviste el final de unos estudios u otra etapa puede darte alguna idea para explorar ahora, como conversar con alguien o probar una actividad que te interesaba, adaptándola a las responsabilidades que tienes hoy y a lo que deseas descubrir.

Puedes probar a volver a una clase o reservar ese encuentro que siempre aplazas para conocer cómo te sienta dentro de tu vida actual, y decidir después si quieres repetirlo y qué estarías dispuesto a reorganizar, contando con lo que has vivido en esa ocasión además de la ilusión que sentías al imaginarla.

Al volver a una actividad podrías descubrir que también estás buscando una manera de medir cuánto avanzas: quizá acabes preparando objetivos para una afición a la que querías dedicarte por gusto, o aceptes organizar algo cuando te apetecía participar, y si reconoces ese movimiento, puedes preguntarte qué parte deseas repetir y qué harías durante el próximo encuentro si te ocuparas únicamente de disfrutar de estar allí.

Cuando alguien te pregunte qué viene después, puedes contarle que todavía estás pensando cómo quieres vivir esta etapa, aunque quizá hasta ahora respondieras casi por costumbre con la siguiente meta y al decirlo en voz alta notes que prefieres disfrutar de lo conseguido o recuperar algo que fuiste aplazando mientras llegabas hasta aquí.

Si la sensación de vacío o el malestar persisten y afectan a tu vida cotidiana, puedes buscar apoyo profesional y explicar cuándo empezaste a notarlo y qué ha cambiado en tus días, para recibir una atención adecuada mientras comprendes mejor lo que estás viviendo.

Puede que quienes te acompañaron hasta esa meta sigan proponiéndote oportunidades relacionadas con ella, y puedas agradecer que piensen en ti mientras les cuentas qué te interesa explorar ahora, para que conozcan algo más de la etapa que estás imaginando y puedan entender por qué una tarde distinta tiene hoy tanto valor para ti.

Al probar aquello que echabas de menos, observa qué parte deseas repetir y qué te sorprendió, para seguir dándole forma desde lo vivido y conversar sobre un compromiso concreto cuando quieras reservarle un lugar más estable en tu semana.

Ponle contenido a ese más

Completa «En esta etapa me gustaría tener más espacio para…» con algo que eches de menos y describe cuándo te gustaría vivirlo durante una semana habitual, para pensar qué necesitas conversar o reorganizar y probar cómo te sienta recuperarlo.